High-Res Stock Photography: BABY NURSING

 

Darle la teta al bebé tiene beneficios para la mamá y para el niño. Laura Krochik, especialista en Lactancia y Crianza, nos brinda algunos consejos para disfrutar la experiencia y potenciar sus bondades.

Amamantar es un acto de dos: un niño que necesita alimentarse para sobrevivir y una madre que necesita y desea ofrecer su leche. Es una experiencia de nutrición única, en el sentido más amplio y complejo de la palabra. Es alimento, es salud y es amor: puro vínculo.

La mamá pone el cuerpo en juego, a disposición del cachorro, que desea y necesita mucho más que calorías, grasas y anticuerpos. Para el bebé, tomar la teta es entregarse a un contacto que lo tranquiliza, lo confirma, lo sostiene.

Laura Krochik, especialista en Lactancia y Crianza, Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza, asegura que dar la teta es un proceso de aprendizaje mutuo y brinda algunos consejos para transitar la experiencia de amamantar con placer, aprovechando y potenciando los beneficios de este acto de amor.

“Es aconsejable ir cambiando la posición de la lactancia para no estimular siempre la misma zona del pezón, evitar así irritaciones, y permitir el vaciamiento total de todos los conductos mamarios. Además, teniendo en cuenta que la lactancia puede llevar desde unos pocos minutos a más de media hora, se recomienda sentarse en un lugar tranquilo, donde relajarse y poder encontrar la posición más cómoda para la madre y para el niño”, dice la especialista.

Posiciones durante la lactancia

Posición clásica. Sentada la madre con el niño en brazos en una silla cómoda, utilizando un almohadón para amamantar, para que el bebé logre la altura justa para alcanzar el seno, evitando que éste sea a su vez traccionado.

Posición recostada. Recostada en lecho con el bebé a un costado. Resulta beneficiosa cuando las mujeres se encuentran cansadas o con molestias y dolores a causa del los puntos de sutura.

Posición “rugby”. Se sostiene al niño como una pelota de rugby, sosteniendo el cuerpo con el antebrazo y la cabeza con la mano de modo que se encuentre a la altura del seno materno. Esta posición resulta muy útil en caso de dificultades para prender al niño al pecho, partos por cesárea, lactancia de gemelos y nariz cerrada.

Beneficios de la leche materna:

1. Ayuda en la nutrición del niño e influye en el desarrollo psicofísico y relacional, entre la madre y el bebé.

2. Es el mejor alimento pues contiene todas las sustancias necesarias para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante al menos hasta los seis meses.

3. Fortalece el vínculo madre-hijo.

4. Garantiza un crecimiento adecuado y una protección más eficaz contra las infecciones.

5. En el pecho de la madre, además, el niño no sólo encuentra nutrición sino amor y seguridad, muy importantes para su correcto desarrollo psicofísico.

Consejos:

– Libre demanda. Amamantá a tu hijo cada vez que lo desea, en particular durante las primeras semanas de vida porque la producción de leche es estimulada con la succión frecuente.

– Posición. Verificá que la posición del niño sea la correcta: su boca debe estar bien abierta y comprender el pezón, y la areola. La nariz y el mentón deben rozar el seno. Esto evitará que durante la succión, se produzcan molestos tirones en el pezón.

– Higiene. Lava siempre tus manos antes y después de amamantar. Es importante cuidar la higiene del seno.

– Convidá ambos senos. Amamantá a tu niño con ambos senos en cada una de las comidas, siempre comenzando por aquel en el cual amamantó la última vez.

– Frescura. Mantené los senos secos y aireados.

– Durezas. Verificá que luego de cada amamantamiento el seno esté flojo y no queden durezas. Si las hubiere, se puede extraer la leche en forma manual o usando un sacaleche.

– Pérdida de leche. Utiliza discos absorbentes, si hay pérdida de leche. Éstos garantizan la higiene y mantienen la piel seca.

 

Fuente: EntreMujeres

Anuncios