Royalty-free Image: Woman Relaxing with Dog

 

Llega el fin de semana. ¿Lo único que quieres es estar en pijama, mirar televisión y comer? ¿Cuándo un simple “fastidio” se convierte en un problema? Responden dos especialistas.

 

 

Primer caso: disfrutar del hogar

“Es natural que si trabajamos toda la semana y estamos en la calle queramos descansar y disfrutar de estar en casa”, opina la psicóloga María Gabriela Fernández Ortega, integrante de Hémera.

“Estar en casa puede producir alivio y descanso. Nos relaja, renovamos energías, estamos con nosotros mismos y despejamos nuestra cabeza del esfuerzo que requiere la actividad social o laboral”, agrega la licenciada Lila Isacovich, coordinadora institucional de Fundación Buenos Aires.

Según la especialista, nos puede gratificar mirar películas, sumergirnos en la bañera o llevar un libro a la cama. También no tener que “producirnos” y estar en pijama o jogging.

Por lo tanto, pasar tiempo en casa no debería preocuparnos, siempre y cuando sea algo ocasional. “Si esta conducta forma parte del repertorio de conductas a adoptar en el tiempo de ocio, no necesariamente estaría indicando algún trastorno en el ánimo”, detalla Fernández Ortega.

 

Segundo caso: el encierro

“Encerrarnos es algo distinto, si estamos hablando de que este “encerrarse” es parte de un estilo habitual. Cuando el meterse en la cama, ver TV y comer facturas es lo ´único´ que hacemos en nuestros ratos libres sí podría estar encubriendo un cuadro de características depresivas”, advierte Fernández Ortega.

Por su parte, Isacovich enumera los “síntomas” del encierro: “otro fin de semana que llega y me encuentra aburrido, sin ganas de nada y con una fiaca tremenda. No se me ocurre qué hacer, prendo la tele y miro cualquier cosa, nunca llamo a alguien para organizar programas. Duermo indefinidamente, como lo que encuentro en la heladera y termino el fin de semana con la sensación de haberlo perdido”.

 

Qué hacer

¿Te identificás más con el primer o el segundo caso? ¿Cuál es el parámetro para descubrir si estás ante un problema?

“El parámetro es la sensación que tengamos: si estamos satisfechos y gratificados, o por el contrario, insatisfechos y contrariados. Se puede estar haciendo lo mismo que otro y, sin embargo, tener vivencias opuestas. También podríamos estar hiperactivos, con propuestas muy interesantes y no por eso pasarla bien. Lo que cuenta es cómo nos sentimos con nosotros mismos, hagamos lo que hagamos”, detalla Isacovich.

“Ante la duda, hay consultar a un profesional especializado.  Estos cuadros suelen tener mejor pronóstico cuanto más temprano se aborden”, concluye Fernández Ortega.

 

Fuente: EntreMujeres

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