Royalty-free Image: Female gymnast performing in spotlight studio shot

 

Deporte olímpico desde los Juegos de Atenas de 1896, la gimnasia artística consiste en la combinación de movimientos corporales, con o sin la ayuda de aparatos de gimnasia, que forman una coreografía.

 

Esta disciplina puede empezar a practicarse desde la infancia, entre los cuatro o cinco años. Es en esta edad cuando se desarrollan las habilidades motrices básicas y las destrezas necesarias para poder crecer en este deporte, de acuerdo con innatia.com.

 

Sin embargo, si se empieza a practicar en la adolescencia, ayuda a desarrollar al máximo la fuerza, flexibilidad y coordinación.

 

Es probablemente una de las actividades físicas más creativas gracias a que combina en una sola disciplina, la expresión corporal y la danza, al ritmo de la música que la acompaña, así como por implementos como cintas, aros, pelotas, clavas y cuerdas.

 

La gimnasia artística exige al deportista unas condiciones físicas excelentes. Se caracteriza por comenzar con posturas de relajación, por la suavidad del ejercicio y por la continuidad de la acción. Igual de importantes son los beneficios de su práctica, debido a que ayuda a:

 

1. Corregir ciertas malas posturas corporales.
2. Aumentar su fuerza, flexibilidad, coordinación y velocidad.
3. Desarrollar su equilibrio y el sentido del ritmo.
4. Generar confianza y seguridad en sí mismos.
5. Fomentar la concentración.
6. Promover el trabajo en equipo, el compañerismo y el respeto a los demás.

Por lo cual, la gimnasia rítmica es una excelente forma de modelar el cuerpo debido al tipo de ejercicios que se realizan, además de que también puedes quemar alrededor de 300 calorías, dependiendo de la rutina que se realice.

 

Fuente: EnForma180

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