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La cafeína, una sustancia barata, accesible y consumida en todo el mundo, podría ser la clave para tratar el párkinson, pues ayuda a que las personas que padecen esta enfermedad controlen mejor sus movimientos. Es el hallazgo de un estudio del Research Institute of the McGill University Health Centre, publicado en la prestigiosa revista científica Neurology.

 

Según el doctor Ronald Postuma, autor principal del estudio, aunque esta no es la primera investigación que relaciona la cafeína con el párkinson, sí es una de las primeras que “muestra los beneficios de la cafeína sobre el deterioro de la función motora” en las personas que tienen la enfermedad, y podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para aliviar los síntomas de la misma. “La investigación ya ha mostrado que las personas que beben café tienen menos riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson”, explica Postuma, “pero hasta ahora ningún estudio se había fijado en las implicaciones clínicas del hallazgo”.

La cafeína, uno de los estimulantes psicomotores más usados del mundo, actúa en el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular, disminuyendo temporalmente el cansancio e incrementando nuestra atención. Según Postuma, la somnolencia se asocia habitualmente con la enfermedad de Parkinson: “Queríamos descubrir como la cafeína influye en la somnolencia, así como en los síntomas del párkinson que afectan a la función motora, como la lentitud de movimientos, la rigidez muscular, los temblores y la pérdida de equilibrio”.En

En busca de la dosis adecuada

Para conocer los efectos concretos de la cafeína en los enfermos de párkinson, los investigadores siguieron la evolución de 61 pacientes. Tras separar un grupo de control que recibió una pastilla de placebo, el resto de participantes recibió dos dosis de 100mg de cafeína al día durante tres semanas. Dosis que se duplicó en las siguientes tres semanas.

La cafeína debe ser considerada como un tratamiento adicional para los enfermos de párkinsonTal como explica el doctor Postuma, las personas que recibieron los suplementos de cafeína experimentaron una mejora en su capacidad motora de hasta cinco puntos, según la escala unificada del párkinson –utilizada en todo el mundo para medir la severidad de la enfermedad–  “gracias a la mejora en la velocidad de los movimientos y la reducción de la rigidez”. Los efectos secundarios fueron mínimos: la cafeína sólo afecto tangencialmente a la somnolencia, y no tuvo ningún efecto sobre la depresión y la calidad del sueño nocturno.

Aunque los investigadores apuntan a la necesidad de elaborar nuevas investigaciones al respecto, están convencidos de que la cafeína debe ser considerada como un tratamiento adicional para los enfermos de párkinson. “Puede ser útil como suplemento a la medicación”, afirma Postuma, “y puede ayudar a reducir la alta dosis de fármacos que deben tomar los pacientes”. 

 

Fuente: ElConfidencial

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