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La Inulina constituye la reserva glucídica de muchas plantas, así como de las hortalizas y frutas , que no acumulan almidón. Se encuentra formando parte de la fibra alimentaria de las mismas, encontrándose en mayor concentración en ciertas partes como en raíces y rizomas. Se obtiene industrialmente a partir de la raíz de la achicoria, mediante agua caliente para ser fácilmente incorporada a nuestra dieta.

Además es comercializada como suplemento nutricional, encontrándose también en alcachofas, ajo, cebolla , puerros, espárragos, trigo y plátano.
Está formada por cadenas cortas y no ramificadas de 40 a 100 residuos de fructosa y es fácilmente dispersable en agua.

Dentro de las funciones que desempeña la Inulina, se encuentra que mejora la textura, sensación y estabilidad de una gran variedad de alimentos, como lácteos, productos horneados, cereales y productos cárnicos, entre otros, el aumento del desarrollo de bacterias bífidas en el intestino, regula el tránsito intestinal y estimula el crecimiento de la flora intestinal por formar parte de la fibra soluble.

Además promueve el crecimiento de microorganismos benéficos para la salud por poseer una actividad prebiótica, la cual significa que se alimenta y estimula selectivamente la propia flora intestinal “buena”, como el bifidus, mediante la ingesta de Inulina en la dieta.
Entre otras funciones destacadas también ayuda a reducir los niveles de colesterol e insulina en sangre así como también ayuda a mejorar la absorción de ciertos minerales como magnesio,fósforo y calcio.

Con respecto a su contenido calórico es bajo y presenta un sabor neutro. La Inulina está recomendada para personas con enfermedades bacterianas y teniendo en cuenta que potencia la absorción de calcio aumentando la densidad del hueso, esto podría contribuir a reducir el riesgo de osteoporosis. También por su efecto de aumentar el calcio se recomienda su consumo en niños, adolescentes, embarazadas y ancianos.

 

Fuente: Consejos de Nutrición

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