Estética

 

A más de 10 años de su utilización, los  pros y contras de uno de los descubrimientos más importantes en materia de estética.

Un día nos levantamos, nos miramos en el espejo y… ¡Nos descubrimos las arrugas! Sí, el sol, el estrés y, por qué no, el paso del tiempo ya se empiezan a notar en nuestra cara. Al momento de decidir qué hacer, el Botox aparece como una opción posible. Pero, ¿qué es, cómo funciona y cómo se debe aplicar?

Para entender qué es el Botox y cómo funciona, debemos saber que hay dos tipos de arrugas:

-Las estáticas son las que no se modifican con los gestos y permanecen en todo momento. Suelen ser producidas por el resquebrajamiento de la piel generado por el daño solar. Es importante saber que este  tipo de arrugas no se van con el Botox.

-Las dinámicas son las arrugas que se producen cuando el músculo se contrae y la piel que lo acompaña también. En este tipo de arrugas, la aplicación de Botox si funciona actuando en el músculo.

En estos casos, la toxina produce una micro relajación, lo que hace que la piel también se relaje. Es importante destacar que lo ideal es disminuir la fuerza de contractilidad del músculo y no paralizarlo, ya que esto es lo que hace que los gestos no se vean naturales… Sí, el famoso y poco estético “efecto máscara”.

Es importante saber que las arrugas dinámicas al tiempo se hacen estáticas pues de tanto contraerse, la piel termina quebrándose.

¿Botox sí o no? Las zonas aptas

Si uno desea empezar a aplicarse Botox, es recomendable su utilización con la aparición de las primeras arrugas y no una vez que estas están avanzadas. Los pacientes tratados tienden a retrasar la aparición de nuevos surcos de expresión mucho más que los que nunca se aplicaron esta sustancia.

El tratamiento es ideal para las arrugas de la parte superior de rostro, es decir, la frente, el entrecejo y las “patas de gallo”. También puede usarse para arrugas de la nariz, los músculos del cuello, las comisuras y arrugas en la boca, pero… ¡Ojo! Las inyecciones deben ser aplicadas por un cirujano con gran conocimiento de la musculatura facial, debido a su complejidad y que, en caso contrario, puede generar pésimos resultados.

Esta toxina también se utiliza para controlar la hiperhidrosis, es decir, la transpiración excesiva de manos, axila y  rostro.

Dosis y Duración

Cada paciente requiere una dosis de acuerdo a su rostro pero, en general, se aconseja un promedio de 30 unidades para entrecejo, 50 para frente y 20 para las “patas de gallo”

La durabilidad es de 4 a 7 meses, dependiendo de la dosis aplicada y de cada paciente.

Suele aplicarse dos veces por año: si se retrasa este periodo, el efecto desaparece aunque probablemente aparezcan menos arrugas que antes.

“Compartir” con amigas: peligrosa costumbre

Compartir con otras personas es peligroso y poco recomendable ya que el Botox se contamina rápidamente. Cuando se carga la aguja con el suero debe utilizarse inmediatamente y descartar el resto para evitar este riesgo. Por lo tanto, es necesario que cada persona realice aplicaciones individuales.

Últimos consejos

El Botox no da alergia, no produce enfermedades, ni efectos indeseables si es aplicado por profesionales idóneos. Es importante que la aplicación sea absolutamente estéril.

Definitivamente,  el Botox es seguro y llegó para quedarse como uno de los tratamientos más efectivos para tratar las arrugas del rostro.

 

Fuente: La Dra. Mónica Milito es médica especialista en cirugía plástica, estética y reparadora.

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