Royalty-free Image: Three women wearing lipstick portrait

El clásico ménage à trois acaso sea una de las prácticas poliamorosas más practicadas a lo largo de toda la historia de la humanidad siendo común además a todas las clases sociales. Sin embargo, manteniéndose de acuerdo con el carácter sexual de los diferentes periodos de la historia, en algunas épocas se ha practicado de manera más liberal y abierta mientras que en otras se ha realizado más bien en medio del recato y el silencio.

De hecho varias de las figuras intelectuales que se consideran pilares importantes en la construcción del pensamiento y la sensibilidad de nuestros días fueron atravesadas en sus vidas por este tipo de relaciones.

Jean-Jacques Rousseau mantuvo un particular triángulo sentimental con madame de Warens y su esposo, relación que claramente moldeó su reflexión filosófica al respecto del compartir, pensamiento que se vio plasmado tiempo después en su novela, obra que por demás conmocionó a toda Europa, “Julia, o la nueva Eloísa”.

El marqués de Châtelet, Emile -su joven esposa- y el bien conocido filósofo Voltaire formaron otro de estos tríos apasionados. Cada uno de los caballeros además de compartir compañera disfrutaban además de su dinero y de su influencia en la corte.

Émile Zola, enemigo de la injusticia y el escritor de lo natural, mantuvo a dos familias: una con Alexandrine -su esposa- y la otra con la humilde costurera que educó a los hijos de este autor.

Ezra Pound para sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial vivió una larga temporada en Italia compartiendo el amor de su esposa Dorothy y su amante Olga. Ernst Hemingway también compartió vivienda por una temporada con su primera esposa Hadley Richarson y con Pauline Feiffer, quien terminaría convirtiéndose en su segunda esposa.

Cómo no mencionar al clásico trío conformado por Henry Miller, June -su esposa- y Anaïs Nin. O al conformado por Carolyn Cassady, Neal -su marido- y Jack Kerouac, trio del que Carolyn dejó constancia en sus memorias tituladas “Off the Road” y en las que dejo escrito entre otras tantas cosas: “¿Qué más puede pedir una chica?”, haciendo alusión en esta frase al complemento ideal que resultaba ser cada uno de estos escritores de la generación Beat para el otro.

En fin, muchos más son los personajes -no sólo del arte sino también de la política o la alta sociedad y seguramente en mayor medida anónimos- que han mantenido este tipo de relaciones. En cada uno de estos tríos podemos apreciar como el ménage à trois es un triángulo emocional en el que dos de las puntas que se unen en línea recta son precisamente los celos y el amor, lo que la ha convertido en una de las relaciones más exigentes que pueda asumir el ser humano. No obstante, como escribimos al principio, una también de las más practicadas.

Fuente: BogotaVive

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