High-Res Stock Photography: Doctor Checking Patients Blood Pressure

 

Cuando se trata de un ataque cardíaco, ¡no hay tiempo que perder! Una nueva prueba que mide los niveles de troponina 1 en la sangre, podría ayudar a determinar si el paciente efectivamente sufre un ataque cardíaco varias horas antes de lo que permiten las pruebas actuales.  Como en estos casos cada minuto cuenta, esto representa una gran ventaja para los médicos y los pacientes.

Cuando Fernando fue a la sala de emergencias del hospital, quejándose de fuertes dolores en el pecho, le hicieron varias pruebas, entre ellas un electrocardiograma y una prueba de sangre para determinar el nivel de troponina 1. El resultado fue negativo,  pero Fernando tuvo que esperar más de 12 horas para que el cardiólogo de guardia le informara que por suerte no se trataba de un ataque cardíaco.  Pues bien, quizás muy pronto los pacientes como Fernando puedan recibir un diagnóstico mucho más rápidamente.

Un nuevo estudio realizado por investigadores del Centro Cardíaco Universitario en Hamburgo, Alemania, observó un tipo altamente sensible de la troponina 1 que podría ser más precisa que las pruebas actuales ¡en menos de tres horas!  Los resultados del estudio se publicaron en la edición de diciembre del Journal of the American Medical Association.

La troponina l es una proteína que pasa al torrente sanguíneo si el músculo cardíaco se ha dañado, como ocurre, por ejemplo, con un ataque al corazón. Mientras más daño sufre el corazón, más troponina hay en la sangre. Las pruebas convencionales que se realizan en la actualidad miden la troponina T y la troponina l.  Para estar seguros de los resultados, los médicos repiten las pruebas durante las próximas 12 a 16 horas después de la llegada del paciente al hospital.  Si los resultados son negativos, como fue el caso de Fernando, el paciente no sufre de un ataque cardíaco.

Con la nueva prueba de troponina en la sangre, se puede hacer un diagnóstico preciso en menos de tres horas después de que aparecen los síntomas.  El tiempo es vital cuando se trata de un ataque cardíaco, por eso, tanto los investigadores como los médicos recomiendan que las personas vayan al hospital tan pronto sientan los primeros síntomas. Mientras más rápido se diagnostica el ataque cardíaco, más rápidamente se puede iniciar la terapia adecuada y salvar la vida.

¿Sabes identificar los síntomas de un ataque cardíaco?

Como la rapidez con que actúes es esencial, tan importante como someterse a la prueba de troponina l, es acudir al hospital o buscar ayuda tan pronto se presentan los síntomas de un ataque cardíaco. Los más importantes son:

  • Dolor, sensación de presión u opresión en el centro del pecho, que dura más de dos minutos.
  • Dolor que se extiende a los hombros, a la mandíbula inferior, al cuello, a la parte superior de la espalda, al abdomen y/o a los brazos.
  • Palpitaciones fuertes o ansiedad.
  • Dolor intenso acompañado de vértigo, desmayo, náuseas, vómito(s) sudoración y dificultar para respirar.

No siempre se presentan todos los síntomas, y algunos pueden ser señales de problemas menos serios, como indigestión. Pero ante la duda, no te sientes a esperar a que pase por sí solo el malestar. Busca ayuda médica inmediatamente, llamando a la ambulancia si es preciso, sobre todo si sientes un dolor fuerte en el pecho por más de dos minutos. Y recuerda, los síntomas en las mujeres pueden no ser tan típicos como los hombres. Si tienes síntomas que sugieran un problema busca ayuda.

Mejor es precaver que lamentar

También es importante prevenir o retrasar las enfermedades del corazón haciendo algunos cambios en tu estilo de vida. Entre ellos:

  • No fumes. Dejar de fumar es una de las mejores medidas que puedes tomar para prevenir enfermedades cardíacas. Si dejas de fumar, bajas casi enseguida los factores de riesgos. Es también importante que evites el humo “de segunda mano” (o sea, el que inhalas cuando otra persona fuma cerca de ti).
  • Haz ejercicio. El ejercicio mejora la salud de muchas maneras y contribuye a bajar el colesterol y la presión arterial. Lo ideal es hacer ejercicio por unos 30 minutos, al menos cinco días de la semana. Sin embargo, no empieces un programa regular de ejercicios sin antes consultar con tu médico.
  • Mantén el colesterol y la presión arterial bajo control. Si mantienes ambas cosas controlados, se reducen los riesgos de desarrollar ataques al corazón. En muchos casos, esto se logra mediante la dieta y el ejercicio. Pero si no ocurre así, tu médico te recetará algo para que lo logres. Lo importante es que se mantengan lo más cerca de los límites normales.
  • Lleva una dieta saludable. Eso significa incluir en tu menú diario frutas, vegetales y otros alimentos altos en fibra. Escoge alimentos que sean bajos en grasa saturada, grasas trans y colesterol,  y limita en tus comidas la cantidad de sal y si tomas bebidas alcohólicas, hazlo en moderación.
  • Controla tu peso. Generalmente lo logras vigilando los excesos en tu dieta y haciendo ejercicio. Lo importante es procurar mantener un peso sano. Recuerda que la acumulación de grasa especialmente en el área de la cintura es la más peligrosa para el corazón.
  • Aprende a manejar el estrés. El estrés excesivo puede afectar al corazón. Trata de controlarlo hablando abiertamente de tus sentimientos y tus problemas en lugar de ocultarlos o “embotellarlos”. Otras tácticas para reducir el estrés incluyen el ejercicio, la respiración profunda, la meditación y el yoga. Si nada de eso da resultado, hay terapias que te enseñan a manejarlo.
  • Toma una aspirina diaria. Algunos estudios sugieren que tomar a diario una aspirina de dosis baja podría disminuir los riesgos de sufrir un ataque cardíaco. Pero antes de hacerlo, debes buscar la aprobación de tu médico, ya que la aspirina tiene efectos secundarios y los riesgos en tu caso pueden ser mayores que los beneficios.
  • Hazte chequeos médicos con regularidad, que incluyan exámenes físicos, la presión arterial, análisis de sangre, electrocardiogramas y/o los estudios que tu médico considere necesarios.

Es cierto que no puedes eliminar los factores genéticos que pueden provocar ciertas condiciones como los ataques al corazón, pero sí puedes mantenerlos bajo control si sigues un estilo de vida saludable, si comes los alimentos apropiados, evitas el sedentarismo y tratas de mantener una actitud positiva ante los problemas de la vida. Así, de paso, también ayudas a mantener a raya otras enfermedades.

 

Fuente: Vida y Salud

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