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Los hombres prefieren no hablar de “eso”, excusas, problemas de autoestima y de pareja

 
La eyaculación precoz se considera como una de las disfunciones sexuales masculinas más frecuentes. Se calcula que llega a afectar hasta al 45% de los varones a lo largo de su vida, lo que lo convierte en un trastorno más común que la disfunción eréctil, aunque éste sea el más consultado de los problemas sexuales masculinos. Se trata de una patología, por lo que es necesario el tratamiento.

La eyaculación precoz se define en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV como: “La incapacidad para conseguir un control voluntario de la eyaculación tras alcanzar un alto nivel de excitación sexual en presencia de ansiedad notoria. La característica esencial de la eyaculación precoz consiste en la aparición de un orgasmo y eyaculación persistente, o recurrente, en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee”.

Esta patología afecta a la autoestima de los hombres y provoca un sentimiento de vergüenza y frustración y no distingue clases sociales ni edades. Los afectados llegan a evitar mantener relaciones sexuales, por lo que puede derivar en la ruptura de muchas relaciones.

Existen varios factores que inciden en la eyaculación precoz. La edad y la experiencia son fundamentales, ya que con los años se va desarrollando un mayor control eyaculatorio. También hay que tener en cuenta que una nueva pareja puede resultar más excitante que la pareja conocida y, a mayor excitación, menor control; ocurre lo mismo no ya con la pareja sino con una práctica que se salga de lo habitual.

La frecuencia es otro dato a tener en cuenta, siendo más probable la falta de control en personas con menos actividad sexual.

Expertos reunidos en la Asamblea Anual de la Asociación Americana de Urología han definido que el mínimo que debe pasar entre la penetración vaginal y la eyaculación es de un minuto.

Además de la cuestión de tiempo, tiene que haber una “incapacidad para retrasar la eyaculación en todas, o casi todas, las penetraciones vaginales y las consecuencias personales negativas para el hombre, como estrés, preocupación, frustración y/o un rechazo ante las relaciones sexuales”, afirma el texto que ha elaborado la Sociedad Internacional de Medicina Sexual.

Aunque el estudio se centra en la penetración vaginal, los autores no descartan que pueda ser aplicable a otro tipo de relaciones sexuales.

Las soluciones

Existen terapias sexuales guiadas por un profesional, con fármacos o sin ellos, donde se reeduca el cuerpo para poder controlar el momento de la eyaculación mediante ejercicios.
En la terapia de pareja se emplean varias técnicas, como la focalización sensorial (relaciones sexuales sin genitales e ir introduciendo los ejercicios poco a poco), y otras técnicas. Aunque las terapias suelen tener éxito en la mayoría de los casos, existe el problema de que suelen abandonarse o no respetarse escrupulosamente.

El doctor Joaquín Silva, urólogo y docente de urología en la UNCuyo, explica: “Entre un 25% a un 45% de los hombres argentinos padecen la eyaculación precoz. La ansiedad y el estrés ocasionados por diferentes causas, comunes del diario vivir, traen como consecuencia esta patología por lo que recomiendo, para un eficaz diagnóstico y una efectiva terapéutica posterior, realizar la consulta lo antes posible. Generalmente es polivalente, es decir que la atienden varios especialistas: urólogos, psicólogos, sexólogos, teniendo en cuenta la multicausalidad del padecimiento. Se puede resolver totalmente”.

-¿Existen diferentes modos en que se manifiesta esta patología?

– Hay que distinguir entre eyaculación precoz primaria (si el problema ha existido siempre) y secundaria (cuando, después de muchos años de eyaculación normal, la duración del coito se acorta progresivamente). Las causas son en un 90% de origen psicológico, aunque también existen otras físicas; como la ingesta de determinados fármacos, problemas de próstata, etc.

– ¿Las mujeres consultan por problemas de eyaculación de su pareja?

– Es común la consulta de la mujer que trae al marido al consultorio por esa causa. Esto es de vital importancia por el reconocimiento de la pareja de la patología y el tipo de terapéutica a implementar.

Un problema también de ellas

Las actitudes más frecuentes que adoptan las parejas de los eyaculadores precoces son resignación o reproche. Hay quienes se adaptan al ‘timming’ y buscan su orgasmo en tiempo récord (incluso durante el juego previo).

La disfunción eréctil no rompe muchas parejas, en cambio la eyaculación precoz sí.
Las mujeres de estos hombres lo viven como un drama. Son ellas las insatisfechas y frustradas y las que lo consideran un trastorno médico. La consecuencia es un deterioro de la relación de pareja y una casi total ausencia de sexo.

La doctora Fabiana Sayegh, ginecóloga, docente de la UNCuyo, especialista en ginecología endocrinológica, menopausia y osteoporosis, médica de planta del hospital Universitario, explica que al problema del hombre se suma otro para la mujer: la anorgasmia (ausencia de orgasmos en forma sostenida) y la falta de deseo. Por eso, antes de llegar a mayores inconvenientes, los expertos recomiendan que la mujer se implique en el problema de su pareja y colabore en el tratamiento elegido.

-¿Qué le pasa al hombre?

– El hombre oculta a los demás y se niega a sí mismo lo que le está sucediendo, al pensar: “No pasa nada’, ‘estoy nervioso’, ‘tengo muchos problemas’. Si las cosas no mejoran, dejan de tener relaciones. Un día se sorprenden porque llevan un año sin tener sexo”. Muchas veces es la pareja la que los lleva a la consulta del médico. Suele suceder que como el hombre evita la cercanía, se genera en la mujer el fantasma de la infidelidad.”

-¿Cuál es la reacción de la mujer?

-En general consultan al ginecólogo en forma tardía, con frustración, mucho enojo o culpa. En lugar de que sea el hombre el que realiza la consulta, lo hace la mujer en el marco de su consulta ginecológica. Surge como parte del interrogatorio ante la dificultad de lograr un embarazo. En el consultorio lo detectamos ante la pregunta sobre la frecuencia de relaciones sexuales. Es parte de un círculo vicioso que incluye eyaculación precoz, ausencia de orgasmo en la mujer, insatisfacción, ausencia del deseo como mecanismo de compensación y, finalmente, ausencia de relaciones sexuales.

Esto trae mucha vergüenza a ambas partes. La mujer se culpa de no ser un buena compañera sexual. Pero en un segundo momento, trae mucho rencor, resentimiento y enojo, en general, cuando descubren que hubiera tenido solución si se hubiese consultado a tiempo.

-¿La mujer puede involucrarse en el tratamiento?

-Sí. Los tratamientos se realizan en pareja. La sexualidad implica dos personas que deben estar comprometidas en cambiar hábitos aprendidos. En las disfunciones sexuales es preferible el compromiso de ambas partes.

Aunque pueden concurrir solos, siempre hay mejores resultados cuando concurren ambas partes. Se trabaja la ansiedad anticipatoria mediante ejercicios de erotismo que no incluyen a los genitales. Esto se hace para volver a aprender a disfrutar de la sexualidad sin focalizar tanto en la genitalidad. Es cambiar el punto de atención. Se van progresando los ejercicios gradualmente, hasta que se logra un vínculo sexual satisfactorio.

-¿Por qué diferencia sexualidad de genitalidad?

– Porque el objetivo de una relación sexual satisfactoria es lograr la sensación de acercamiento e intimidad con la pareja, el placer y tener una vida plena, divertida, intensa, que nos saque de la rutina. Esta sensación de intimidad se puede lograr sin necesidad de que haya coito.

-¿Quién realiza los tratamientos?

-Hay profesionales especializados en sexología, como psiquiatras, psicólogos, urólogos o ginecólogos.

Fuente: Derf
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