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Sobran los estudios que aseguran que al comenzar un romance o casamiento, las parejas empiezan a a ganar peso sin remedio. Quienes se involucran en romances apasionados suelen admitir que el amor les hizo engordar, por las cenas románticas, el tiempo de descanso junto al ser amado y la falta de energía para ejercitarse en pareja.

Una de las investigaciones llevada a cabo por científicos de la Universidad de Queensland, en Austrália, comprobó que las mujeres engordan 10 kilos en promedio después de que asumen un compromiso estable. Los hombres, por su parte, se suman 7,5 kilos en promedio, en las mismas circunstancias. Según la nutricionista de Nutryup, Lidiane Martins, cuando somos felices en una relación estable nuestro apetito aumenta. “Queremos compartir el placer, y salimos a comer, al cine, a fiestas, sin darnos cuenta de que nuestro peso va aumentando”.

¿Con o sin compromiso?

Cuando encontramos a nuestra media naranja y estamos satisfechos en el frente sentimental, no tenemos apuro para salir de nuevo a la conquista. A ese paso, más de uno descuida la apariencia. Según el técnico en informática Pablo Balieiro, de 25 años, su último noviazgo de dos años y medio le costó diez kilos. “Me sentía seguro, aceptado, sin apuro. Listo, encontré a alguien, ahora me relajo, fue lo que pensé”, resume Balieiro.

Esa visión es común entre los tortolitos, y es uno de los motivos de aumento de peso. Por un lado, es importante no estar obsesionado con la apariencia. Según el terapeuta Vicente Godino, “la preocupación extrema con la imagen muchas veces nos impide relajarnos y disfrutar realmente de nuestra pareja”. En contraste, si usted descuida su peso y apariencia, su salud y autoestima quedarán comprometidas, lo que terminará perjudicando a ésta y a futuras relaciones.

Existe también el “factor influencia”: cuando su pareja tiene un estilo de vida diferente al suyo, hay muchas posibilidades de que intercambien hábitos el uno con el otro, ya que a fin de cuentas ustedes pasan mucho tiempo juntos. La diseñadora Renata Morales, 27, cuenta que engordó cinco kilos cuando salía con un joven que ya presentaba un cuadro de obesidad, y que eso influyó en el proceso. “Cuando me di cuenta de que estaba ganando peso por culpa de todas las cosas ricas con las que nos mimábamos en nuestras salidas, me di cuenta de que estaba copiando los hábitos pocos saludables de mi novio. Eso terminó afectando nuestra relación poco tiempo después”, asegura Morales.

Banquetes para enamorarse

Salir a comer en aquel restaurant delicioso, con vino y postre, o quedarse en casa viendo una película acompañada de golosinas saladas y dulces, son situaciones típicas de un comienzo de romance, pero que engordan con solo nombrarlas. “Comemos más porque la alimentación está ligada a los sentidos y a los vínculos, dos aspectos que se estimulan cuando estamos en pareja”, dice la nutricionista Lidiane Martins.

El lingüista Diego Jiquilin Ramírez vive en España y está de novio desde hace cinco meses. Admite que sumar las delicias de la gastronomía española a su nueva relación ha sido fatal para la balanza. “Es fantástico hacer turismo gastronómico al lado de alguien, y cuando no salgo de casa siempre hay algo rico en la heladera, como fresas con crema, chocolates premium, etcétera”. Su pareja, Santiago, no duda en ponerse a cocinar delicias típicas -y bien calóricas-, para agradarlo. “Y como no soy de rechazar comida, devoro todo”, asegura Diego.

Las “agendas gastronómicas” suelen costar el aumento de un par de tallas en la ropa de los enamorados. Livia Di Bartolomeo, 23, recuerda que las salidas con su enamorado Thiago siempre terminaban girando en torno a la comida. “No hay nada nuevo que hacer y surge la pregunta: ¿vamos a comer? Todo es excusa; vamos al cine, y a la salida comemos pizza. Vamos a un restaurant a charlar y ¡más comida!”. Hoy Livia está luchando para perder los cinco kilos que aumentó en los últimos cinco años de romance. Para lograrlo cambió radicalmente su menú, del cual excluyó la comida chatarra, las bebidas gaseosas y los dulces. Una alimentación sana que seguía antes de conocer a su novio actual.

 

 

Hábitos en pareja

Cambiar de hábitos en pareja no es tan simple. Pero si usted está preocupado con la balanza, sepa que su pareja puede ayudar. Si no es posible combinar algunos días de la semana para ejercitarse, al menos incluyan en sus salidas algo más de movimiento. Una caminata en el parque es, además de saludable, muy romántico, tanto como un paseo en bicicleta o una zambullida en el mar. Hacer ejercico en pareja es beneficioso, porque la interacción le ayuda a estrechar lazos con su amor. Pero no desistan a los pocos días, como le sucedió a la periodista Monique Tobias; “con mi novio actual llevo cuatro años y ya engordé diez kilos, pero ya me resigné, porque no me gusta hacer ejercicios. Ahora quiero intentar con una dieta para recuperar la figura que dejé atrás”, promete.

Sustituir las recorridas gastronómicas también es importante. En el cine, las palomitas, cotufas o pochoclos están permitidas, pero opte por una porción para compartir con su compañero. Cuando salgan a comer, huyan de los restaurantes “all you can eat”, esos que por el mismo precio le permiten repetir todo lo que quiere. “Si la porción es grande, compártanla y eviten las calorías extras”, sugiere la nutricionista Lidiane Martins. Obvien el pancito y las entradas, para evitar el exceso de calorías. A continuación otras sugerencias de especialistas en nutrición:

– En un restaurant japonés, evite las empanaditas fritas, los tempuras y las preparaciones que incluyen queso crema, por su alto nivel calórico. Opte mejor por los hongos shitake a la plancha, shimeji, la sopa missoshiro, camarones salteados, pollo a la plancha, sashimi, tofu y verduras.

– Para las parrilladas en casa propia o de amigos, evite los cortes de carne más grasosos, e incluya ensaladas, brochettes de pescado, pollo o vegetales.

– En las pizzerías prefiera las opciones más saludables, como la combinación de rúcula con tomate seco, brócoli o mozzarella light. Evite las pizzas grasosas de cuatro quesos, pepperoni, salame y los postres, sin dudas.

– Deje las cervezas, cócteles y gaseosas para ocasiones especiales, y prefiera los jugos naturales para el día a día.

– Aunque el amor muchas veces engorda, emprender una dieta en pareja también es un buen estímulo y puede potenciar los resultados. Sin embargo, hay que tomar ciertas precauciones, porque la misma dieta no sirve para los dos organismos. Busquen la asesoría de un nutricionista que les recomiende dietas personalizadas.

Fuente: Yahoo

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