Aprender a apreciar los momentos comunes y rutinas propias permite mantener una actitud positiva y mejorar las relaciones.

Una madre en Missouri actualiza todos los días su estado en Facebook, escribiendo algo por lo que se siente agradecida. Una doctora en Boston hace una lista de gratitud antes de acostarse. Un sacerdote en Nueva York termina su día con agradecimiento y reflexión.

No se conocen. Sus vidas son muy diferentes. Pero todos están agradecidos.

Rhianna Mathias publica su gratitud en las actualizaciones de estado, en parte porque logró ser madre después de luchar contra la infertilidad. La doctora Aditi Nerurkar mantiene un diario de gratitud porque le ayuda a eliminar el estrés. El reverendo James Martin, un sacerdote jesuita, finaliza sus días con un ejercicio llamado examen de consciencia, el cual empieza con muestras de gratitud.

Su decisión de enfocarse en el agradecimiento muestra que ese antiguo sentimiento se está convirtiendo en un acto popular.

Cada año, en el día de Acción de Gracias, muchos estadounidenses comparten con los demás las cosas por las que están agradecidos o inclinan su cabeza para orar y dar las gracias. Pero hay cada vez más señales de que esta gratitud permanece durante más tiempo que las sobras de la celebración.

Existen diversas teorías que explican este fenómeno. Una de ellas es la “explosión” en la investigación académica sobre los beneficios prácticos de la gratitud. Otra es la difícil situación económica, que provocó un mayor aprecio por las cosas básicas de la vida como la familia y los alimentos. Y finalmente algunas personas creen que se trata del reflejo de una crisis de propósito en la vida moderna.

“Hay más énfasis en la gratitud”, dice Gretchen Rubin, autora de The Happiness Project (El proyecto de la felicidad) un best seller de memorias sobre sus esfuerzos para tener una vida más feliz.

“Hay un aumento en el número de personas que se enfrentan a grandes desafíos, como perder el trabajo. Estos (eventos) son catalizadores para la autorreflexión. La gente recuerda lo que es realmente importante”.

La crisis económica pudo haber provocado que muchos estadounidenses reconsideraran sus prioridades, dice Carson Mencken, profesor de sociología de la Universidad Baylor y director de la encuesta The Baylor Religion Survey.

“Aproximadamente un tercio de los estadounidenses se siente muy ansioso en este momento, lo cual es un nivel alto, pero no es tan alto como pensábamos que sería. Las personas no entran en pánico”, dice.

El 48% de los 1,100 estadounidenses que tienen un trabajo de tiempo completo, encuestados por Wayne Hochwarter, profesor del Colegio de Negocios de la Universidad Estatal de Florida, tiene un mayor aprecio por la familia debido al malestar económico.

En el estudio de 2010, Hochwarter descubrió que el 49% de los encuestados considera que la situación económica le ayudó a apreciar más a la gente que a las cosas.

Este año, la Fundación John Templeton otorgó a la Universidad de California, Davis una subvención de 5.9 millones de dólares para un proyecto de investigación que se tituló Expanding the Science and Practice of Gratitude (Expandiendo la Ciencia y la Práctica de la Gratitud).

Rober Emmons, profesor de psicología y beneficiario de la subvención se mantiene a la vanguardia en la investigación sobre la gratitud. Los académicos a menudo encuentran que el público en general es cada vez más receptivo con su trabajo.

“(Antes) cuando usaba palabras como gratitud, compasión o respeto con la audiencia, veía que muchos alzaban las cejas. Ahora que la ciencia madura sobre esos temas, las personas están más abiertas a esos tópicos”, dice Dacher Keltner, profesor de psicología de la Universidad de California, Berkey. 

Agradecer las cosas comunes 

Mathias, la mamá que vive en el estado de Missouri, dice que aprecia la vida con su esposo Nick Watkins y su bebé, Arlo.

“Estoy agradecida por los pequeños momentos del sábado por la mañana que me hacen sentir grandes cosas: azúcar morena, crema y café en mi taza. Nick tomando el desayuno vestido con su pijama a cuadros. Cuando Arlo se mancha de yogurt que él mismo se sirve. Y cuando hablamos sobre los planes para los días festivos de esta pequeña familia”, publicó en Facebook a principios de este mes.

La idea de las actualizaciones de estado de Mathias proviene de su amiga Michelle Filson-Smith, una trabajadora social en Fredericksburg, Virginia, que quería centrarse en la gratitud en lugar del diagnóstico que recibió su padre de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), o enfermedad de Lou Gehrig, para la que no existe una cura.

Filson-Smith tuvo la idea por otro amigo. Este mes, cinco personas que conoce publicaron diariamente actualizaciones de estado con notas de agradecimiento.

Las distintas razones para hacerlo ilustran un impulso que va más allá de la reacción a la inestabilidad económica, dice Giacomo Bono, profesor adjunto de psicología en la Universidad Estatal de California, Dominguez Hills, cuyos estudios se centran en la gratitud en los niños.

“Las razones para la gratitud parecen ser más populares hoy en día, y pienso que el motivo para hacer eso es porque también existe una crisis de propósito. Dividimos nuestra atención, y nunca tenemos el tiempo suficiente”, dice Bono,

“La gratitud tiene un beneficio psicológico interno, pero también tiene uno social. Mientras más relaciones sólidas tenemos, nuestra calidad de vida será mejor. Por eso, la gratitud y el propósito están relacionados íntimamente”, dice.

En el Instituto Omega en Rhineback, Nueva York, que cuenta con talleres para “despertar lo mejor del espíritu humano”, el personal informa que hay un aumento en el número de visitantes que busca una vida más útil.

“La gratitud también es una dimensión importante en el yoga”, dice Carla Goldsten, directora del Instituto Omega para la Mujer. “A medida que la práctica del yoga tuvo un gran incremento durante la última década, muchas personas la incorporaron en este ejercicio, incluso si no le llaman gratitud”.

Venciendo la negatividad

Las investigaciones muestran que los sentimientos como la gratitud y la satisfacción no siempre llegan fácilmente.

“Existe una cosa que se llama sesgo de negatividad. Cualquier cosa negativa nos llama más la atención que las cosas positivas. Así que tener un tipo de estrategia te puede recordar las cosas por las que debes agradecer”, dice Rubin.

La doctora Nerukar, quien mantiene un diario de gratitud, dice que mejoró su actitud y sus relaciones.

“Es como un cambio de paradigma. Me da la capacidad de alejarme y dar gracias. Me ayuda a ver mi vida con un punto de vista de abundancia, en lugar de escasez”, afirma.

Martin, el sacerdote jesuita y autor de Between Heaven and Mirth: Why Joy, Humor and Laughter are at the Heart of the Spiritual Life (Entre el cielo y la alegría: por qué la dicha, el humor y la risa son el corazón de la vida espiritual) reconoce este nuevo interés en la gratitud, pero señala que incorporarla en la práctica espiritual no es nada nuevo.

El examen de conciencia que practica cada noche lo popularizó San Ignacio, quien vivió en el siglo XVI.

“Jesús habló constantemente sobre la gratitud. Un ejemplo es la parábola de los diez leprosos que sanó y sólo uno regresó para agradecer. Ese es el avatar de la sagrada gratitud”, dice Martin.

A pesar de que el interés en la gratitud no indica un renacimiento religioso, el concepto es común en todas las religiones, dice Bono.

“Hace mucho tiempo, Buda reconoció la importancia de la gratitud. Si no vives con gratitud es imposible tener una vida despierta”, dice Arnold Kozak, psicólogo y autor del blog Mindfulness Matters.

Si bien no desaparece los problemas, te puede ayudar a cambiar tu actitud. “En un mal día, algunas veces simplemente estoy agradecida por una tranquilizante taza de té”, dice la doctora Nerurkar.

Fuente: CNN México

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