Por: LZ Granderson

Estoy seguro de que mi pareja y yo no somos los únicos padres ocupados que pensaban que establecer un tiempo para los dos cada semana era una buena idea.

Llevar a nuestro hijo a las prácticas deportivas, de banda, ensayos de obras de teatro, voluntariado y actividades de la iglesia, siempre domina el calendario de la familia, especialmente durante el año escolar. Y un calendario lleno deja poco sitio para un tiempo privado entre mi pareja y yo, un escenario que estoy seguro es común en muchos otros hogares.

Pero llegué a odiar la noche romántica.

¿Por qué? Estaba arruinando mi vida sexual.

Cada jueves por la noche, yo sabía que íbamos a tener tiempo a solas, que supongo que es mejor que no tener ninguno en absoluto. Pero cuando se sabe el tiempo exacto en que vas a ocuparte en eso y sabes cuál va a ser el momento de cada semana, se convierte en una rutina. Y si la intimidad se convierte en rutina, puede volverse aburrida. Y cuando la intimidad se vuelve aburrida, bueno, estás ante una de las principales causas de divorcio.

Así que por el bien de nuestra relación, estamos abandonando la noche romántica y volviendo a la época en que no teníamos idea cuándo podríamos estar solos. Puede parecer contraproducente para dos personas sin mucho tiempo libre, sacar algo importante de la agenda y sólo esperar encontrar tiempo para ello, pero en realidad me gustaba el desesperado anhelo que sentía antes de empezar con las noches de cita.

No sé cómo es para las mujeres, pero a veces pasar hambre tratando de cazar en tu hábitat natural es preferible a ser alimentado con una dieta constante en cautiverio. Eso no quiere decir que una relación monógama sea la cárcel, pero que tener vida amorosa encerrada en una programación semanal puede hacer que una relación se sienta de esa manera. Amar a tus hijos mientras estás enamorado de tu media naranja es bastante difícil sin alejar el afrodisíaco de la espontaneidad.

Hubo un tiempo en el que ni siquiera se molestaba en hacer una insinuación en un miércoles, porque sabía que la noche romántica era el día siguiente.

Hubo un tiempo en el que la noche romántica era la única ocasión en que yo hacía una insinuación; que no sería terrible si no se hubiera acordado la semana anterior que yo iba a tener suerte esa noche, de todos modos.

Era como encender la televisión y sorprenderme al ver que American Idol estaba en la misma hora o canal que la semana pasada. Eso no es tener suerte, eso es sólo sintonizar tu programa regular. La noche romántica se había convertido en sexo en una programación regular.

Lo sé, lo sé, las relaciones son mucho más que sexo, y las noches románticas permiten a los padres tener tiempo para hablar y no ser interrumpidos por las necesidades de sus hijos. Lo entiendo y estoy de acuerdo totalmente.

Pero me gustaría añadir que si habitualmente no te encuentras pensando en tener relaciones sexuales con la persona con la que estás saliendo en tu noche romántica, entonces quizás es más que el horario de los niños lo que está manteniendo la distancia entre los dos.

Esta es sólo una de las muchas razones por las que creo que las personas que argumentan en contra del matrimonio gay conocen pocas, o ninguna, pareja homosexual. Si tuvieran algunas parejas gay como amigos, entonces sabrían que no estamos teniendo relaciones sexuales, al igual que ellos, tenemos este gran problema.

Le dije a un amigo que estaba pensando en escribir esta columna, y él bromeó diciendo que no creía que su esposa se molestara siquiera en cepillarse los dientes hasta la noche romántica.

“Estamos tan ocupados con los niños”, dijo. “¿Quién tiene tiempo para el sexo?”

¿Se pueden encadenar seis palabras más tristes que “¿Quién tiene tiempo para el sexo?”

Y, sin embargo, ahí es donde estamos muchos de nosotros, ¿no?

Yo no estoy compartiendo todo esto porque no sea feliz en mi relación, sino más bien porque soy feliz en mi relación. Quiero estar con mi pareja por el resto de mi vida, así que estoy resistiendo contra cualquier construcción que pueda socavar el elemento más esencial para cualquier pareja a largo plazo: la pasión.

La vida está llena de ocupaciones y si estás casado y tienes hijos, puedes sentirte como en una carrera interminable. Pero yo estoy de acuerdo con la carrera, siempre y cuando perseguir a la persona que amo sea parte de ella. Para mí, las noches románticas son muy buenas en teoría, pero la persecución romántica en medio del caos de la vida es lo que prefiero. Sé que no es para todos, pero tampoco lo son las cadenas.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente de LZ Granderson.

Fuente: CNN México

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