El cuidado de la boca implica mucho más que lavarse los dientes. También hay que cuidar las encías para mantenerlas sanas.  Cuando éstas sangran o se inflaman se debe a la gingivitis, condición que hay que atacar… cuanto antes, mejor. Basta con que incorpores unos cuidados sencillos que debes realizar a diario para evitar que aparezca o se convierta  en enfermedad periodontal.

“Mamá, me sangra un diente”, suele decirle Sandra a su mamá de tanto en tanto. “No te preocupes, no es nada”, le responde su mamá y piensa que a lo mejor sería consultar con un dentista, pero en seguida se olvida del tema, hasta que su hija vuelve a hacerle la advertencia.

En realidad, a Sandra no le sangra el diente sino la encía, algo que les ocurre a muchas personas cuando se cepillan los dientes. Esto, que quizás te parezca insignificante y sin riesgos puede en realidad generar problemas mayores en la dentadura. Sobre todo cuando pasa el tiempo y no se hace nada para solucionarlo, y más aún cuando se trata de los niños cuya boca está en pleno desarrollo.

Se cree erróneamente que no hay que darle tanta importancia a los dientes de leche porque de todas formas los niños los cambiarán. Sin embargo, es importante tener una buena salud dental desde una edad temprana para que cuando broten los dientes permanentes o definitivos lo hagan de una manera fuerte y saludable.

Cuando las encías, sangran, se inflaman o están enrojecidas, pueden estar indicando la presencia de una enfermedad denominada gingivitis, que es la primera etapa de otra enfermedad conocida como periodontal.  No pienses que los niños y los adolescentes están a salvo, muchos de ellos la tienen. La gingivitis surge, tanto en los más jóvenes como en los adultos, principalmente debido a una higiene bucal deficiente (mala), pero hay otros factores que aumentan las posibilidades de desarrollarla y que son:

  • La desnutrición
  • El estrés
  • Ser diabético o tener alguna infección generalizada.
  • Fumar, consumir drogas o tomar ciertos medicamentos
  • Pasar por cambios hormonales, como los de la pubertad y el embarazo.
  • La enfermedad periodontal, se produce cuando la gingivitis avanza porque no se trata.

 Se presenta generalmente en adultos y puede ser:

Agresiva localizada: Afecta principalmente a las primeras muelas y a los dientes frontales (los que están al frente). Se caracteriza por la pérdida severa del hueso alveolar, que es el que sostiene los dientes, con muy poca placa dental o sarro.

Agresiva generalizada: se distingue por la inflamación de las encías y acumulaciones grandes de placa dental y de sarro. Con el tiempo puede hacer que los dientes se aflojen.

Asociada con enfermedades sistémicas (generalizadas), como la diabetes y el síndrome de Down.

Los signos más importantes que te indican que puede haber enfermedad periodontal son: 

  • Sangrado de las encías al cepillarse, al usar el hilo dental o en cualquier momento.
  • Inflamación y enrojecimiento de las encías.
  • Encías que se retraen y dejan ver las raíces de los dientes.
  • Mal aliento constante que no desaparece al cepillarse.

 ¿Has notado algunos de los síntomas? Lo mejor es prevenir esta situación o tratar de frenarla. ¿De qué manera? Manteniendo buenas prácticas de higiene bucal y visitando regularmente al odontólogo (dentista): 

  • Cepíllate los dientes de preferencia después de cada comida, y al menos dos veces por día, con una pasta dental con fluoruro.
  • Utiliza hilo o seda dental al menos una vez por día (si tienes prótesis o coronas, ten cuidado al pasar la seda dental, consulta con tu odontólogo la forma apropiada de hacerlo).
  • Limita los alimentos azucarados entre comidas, así como las bebidas con cafeína y el alcohol.
  • Evita fumar o masticar tabaco.
  • Visita regularmente al dentista (al menos una o dos veces por año).
  • Como puedes ver, no es algo tan complicado. Sólo debes mantener los buenos hábitos, transmitírselos a tus niños y enseñarles con el ejemplo.

 Fuente: Vida y Salud

 

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